Nuestros panes Cuvée y Gran Cuvée

Si has probado pan auténtico estarás de acuerdo con nosotros que es un sabor único y difícilmente reproducible en otros alimentos.Una mezcla mítica de fragancias y perfumes, con connotaciones de avellana tostada y un agradable gusto agridulce en boca a causa de la corteza…Un equilibrio único entre la acidez natural y la dulzura de los azúcares del cereal en la miga oscura y amarillenta, húmeda y con mucho cuerpo. 

Los panes Cuvée de EliasBoulanger están elaborados con harinas molidas a la piedra de sílex, provenientes de cultivos propios (excepto “kamut” y “centeno”); sal de Guerande (baja en índice de sodio); y nuestro esmerado y único “levain”, hecho cada 5 días con té de romero y tomillo fresco de las montañas de la Sierra de la Marina, yogur de leche de cabra, levadura natural proveniente de los propios granos de cereal y algún que otro ingrediente guardado celosamente por la Familia Elias. Añadimos agua y manos, con mucho amor, mimando la masa como un ser querido.
La larga fermentación de 36 horas y su cocción lenta en horno de piedra refractaria, dan como resultado unos panes de aromas y sabores muy personales, con costras consistentes pero menos gruesas que en los panes Grand Cuvée, y volúmenes y texturas más regulares ; la miga, más clara y ligera que en los panes “Masas madre”, presenta alvéolos medios y más regulares; la corteza es crujiente y deliciosa.

Nuestros panes Gran Cuvée están elaborados a partir de una harina especial, elaborada exclusivamente para estos tipos de pan, mezcla de los trigos de cultivo propio. Añadimos nuestra levadura “Masa Madre”, conservada y refrescada cada 8 días desde los tiempos del abuelo Isidre.
Después de una fermentación de 72 horas y su elaboración únicamente a mano, acabamos con una lenta cocción en hornos de piedra refractaria … El resultado son nuestros celebrados, y ¿porqué no?, ya famosos “panes de Masa Madre”, un estallido de aromas y sabores, con texturas muy crujientes a lo largo de los días (hasta 4 ó 5 días, dependiendo de las condiciones ambientales).
Su aspecto con aristas y volumen irregular, y la fuerte coloración parda y grisácea, esconde uno de los sabores y aromas más preciados en la cocina mediterránea.

El resultado es un pan con muy bajo índice glucémico rico en fibras solubles, vitaminas, principios inmediatos y oligoelementos esenciales, además de un PH cercano al 4.

Un pan sanísimo, de muy buena digestibilidad, que provoca lenta absorción de los pocos azúcares residuales e indicado para personas con dificultades de digestibilidad, diabéticos y leves intolerancias a las proteínas del cereal.

 

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